Todo lo que sube tiene que bajar, todo lo que empieza termina, siempre que llovió paró y jugando al don pirulero cada cual atiende a su juego y el que no, pues, una prenda tendrá, quizás comerse un huevo podrido, no lo sé. Obviamente me refiero a nuestro inminente regreso desde Nepal, un país que no llegamos a conocer a fondo (Cuánto tiempo se necesita para conocer realmente un país?) pero que se dejó pisar y transitar a gusto durante más de un mes.
Igualmente no creo que sea momento de sacar conclusiones demasiado conclusas ya que todavía es temprano y hasta la toalla sigue mojada del anteúltimo baño en Pokhara. Pero lo que sí puedo hacer es contarles un poco cómo va a ser el tortuoso regreso a casa.
Ahora mismo estamos en Pokhara, una ciudad al borde del lago Phewa Tal, base obligada de todos aquellos que quieran hacer rafting, parapente, mountain biking o trekking por la sección del Himalaya que tiene los Annapurnas. Aquí nos hicimos amigos de Nabaraj, nuestro guía en el trekking de siete días por Ghorepani y Poon Hill, y conocimos a Brad Sander y Scott Mason quienes nos introdujeron al maravilloso mundo del parapente y el parahawking. Mañana saldremos ya hacia Kathmandú comenzando un viaje que sin dudas será el más largos de nuestras vidas.
La ciudad de Pokhara se encuentra a unos míseros 200 km de Kathmandú, o lo que es lo mismo, unas 8 tortuosas horas de viaje en un micro de segunda a través de carreteras roídas por el tránsito y la corrupción, e infestadas de accidentes y manifestaciones de campesinos. Si contamos con la suerte que no tuvimos en nuestra venida a Pokhara, ese viaje fueron 11 horas, saldremos a las 7:30 AM y a eso de las 15 hs. "ya deberíamos estar cerca de Kathmandú", según nos aseguró Nabaraj. Pero Nepal tiene vida propia y lo mejor que se puede hacer es no esperar nada y tomar limonada si todo lo que te dan son limones viejos. Imaginense, aquí te dan naranjas pero las pelás y son mandarinas. Entonces, Qué se puede esperar de un viaje en colectivo en Nepal? No se puede esperar nada, esa es la primera lección que te enseña Nepal. Hay que lidiar con la realidad mientras pasa por tu frente, y si intentás controlar tu entorno te das cuenta de que lo único que cosechás es frustración.
En Kathmandú estaremos exactamente dos noches, saliendo el Domingo alrededor de las 15 hs. con rumbo a Madrid. Vamos a aprovechar nuestro tiempo en Kathmandú para comprar los últimos regalos, pero no se hagan ilusiones que ya estamos con bastante sobrepeso así que no vamos a llevar nada grande. Debemos estar cargando alrededor de 60 kg. de equipaje a esta altura, las aerolíneas sólo permiten despachar 20 kg. por persona, y el máximo para el equipaje de mano es de 7 kg. Hagan las cuentas y verán que estamos pasados por algunos kilos. Vamos a hacer lo que haría cualquiera, llevarnos puesta la ropa más pesada, llevar camperas en la mano y portar la mejor cara de circunstancia que podamos inventar para pasar los chequeos. Yo calculo que vamos a terminar llevando más de 10 kilos cada uno en el avión, lo que va a conseguir alargar un viaje ya estirado como un chicle.
Lo bueno es que una vez despachadas las valijas en Kathmandú estamos libres hasta Madrid. Siempre tenemos la posibilidad en los siguientes aeropuertos de justificar nuestro peso total adjudicándoles la culpa a los nepaleses que nos deberían haber frenado en su momento. En fin, el hecho es que dos horas después estaremos llegando al aeropuerto de Delhi, donde tendremos que esperar a nuestro siguiente vuelo, que sale a las 8 AM del día siguiente! Y déjenme decirles, si hay un aeropuerto donde no quisiera estar más de 2 horas es en Delhi, especialmente como pasajero en tránsito sin poder salir de la sección designada ya que en teoría no estamos en Delhi. Allí encontraremos otros grupos en nuestras mismas condiciones precarias, aunque algunos más previsores estarán acomodados en sendas bolsas de dormir tratando de acelerar el paso del tiempo entre sueños de camas acolchadas y baños limpios.
Pero eventualmente la hora llegará y saldremos raudamente hacia Doha, el aeropuerto base de nuestra línea aérea: Qatar. Es un vuelo relativamente corto, sólo tres horas y media, pero ya en un avión más moderno y llegando a un aeropuerto más tranquilo. Aquí sólo esperaremos dos bienvenidas horas entre árabes en turbantes y túnicas blancas que serían la envidia de Gianola y su bendito jabón en polvo. El free shop tiene un mercedes benz deportivo de última generación y todos los perfumes que se puedan imaginar, un cambio de paisaje agradable después de Delhi.
El vuelo hacia Madrid podríamos decir que va a ser el más pasable aunque su duración será de alrededor de seis horas. Si nos toca el mismo avión que tomamos cuando vinimos, vamos a poder ver algunas películas modernas. A la ida pude ver Kung Fú Panda, un film sano y recomendable para todas las edades. Lo mejor de este vuelo es que sale cerca de las 14 hs. de Doha y llega a Madrid a las 20 hs., un horario más que razonable que nos permitirá transitar el metro y el Tren de Cercanías cómodamente.
Conste que todo este peregrinaje es hasta Madrid solamente. Siete días después estaremos saliendo hacia Argentina, pero ya en un idioma conocido, con gente vestida como uno y comidas reconocibles. A esta altura cada vez que recibimos un plato de comida nos turnamos para dar el primer bocado y probar si la comida es picante o comible, una tortilla de papas o un sandwich de jamón con queso serán un alivio para nuestro paladar y estómago sin ninguna duda.
Los dejo con la única conclusión que me sale después de relatar este viaje. Teniendo en cuenta que hay 4:45 horas de diferencia con Madrid, estaremos en el aeropuerto de Kathmandú alrededor de las 8 AM hora de Madrid y considerando que nuestro viaje termina a las 8 PM del día siguiente, es fácil ver que el viaje será de 36 eternas, impasables, desgastantes, mortales y maratónicas horas. Así que ustedes quédense tranquilos, coman y descansen bien que nosotros nos encargaremos de sufrir por todos al menos esta vez. Quizás algún día le toque a alguno de ustedes sufrir como sufrimos nosotros, y estoy seguro de que lo van a disfrutar de la misma forma que lo hacemos nosotros.
De ninguna manera termina aquí el relato, todavía nos quedan algunas cosas que decir y seguiremos molestando hasta que se nos acaben las palabras. En Madrid podremos estar un poco más conectados, subiremos más fotos y contaremos algunas cosas nuevas. Y ahora, a hacer las valijas!
Saludos,
Leandro
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