31 de octubre de 2008

Nos casamos, otra vez!

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Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra... Bueno, nosotros venimos a confirmar este famoso dicho que mucho tiene de cierto. Pero antes de contarles esta historia, me veo en la obligación de ponerlos en contexto.

Alrededor de 15000 de los 120000 tibetanos que han escapado del Tibet tras la invasión de China en los años 50's y tras la ida del Dalai Lama a India en 1959, viven hoy como refugiados en Nepal. Principalmente se han asentado en Kathmandú y en Pokhara, pero a pesar de que son un número reducido, tienen aqui en Nepal una presencia muy importante.

Lo cierto es que los tibetanos en Nepal estan virtualmente sin país. El gobierno les otorgo temporalmente alla por 1960 algunas tierras en donde establecieron sus asentamientos. Como los tibetanos no tienen derecho a comprar propiedades, la Cruz Roja de Nepal adquirió la tierra a través de donaciones del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

A los refugiados no se les permite participar en actividades políticas o hacer negocios fuera de su área, sin embargo, algunos trabajan principalmente en Kathmandú, utilizando una tarjeta de identificación válida que fue emitida antes de 1989.  El resto que llegó después, no puede incorporarse y encontrar empleos seguros sin tener una situación legal en Nepal.  Los refugiados tibetanos no tienen derecho a ser dueños de una propiedad, negocio, casas, vehículos o tierra en Nepal.  La discriminación legal y social restringe su oportunidad de asegurarse un empleo. No les está permitido adquirir ningún documento de residencia o algún otro documento legal, los tibetanos todavía experimentan acoso, extorsión y deportación, careciendo de evidencia válida.
No pueden viajar a ciertas áreas restringidas de Nepal, y es difícil obtener el documento de viaje para cruzar fronteras internacionales.  Las tarjetas de refugiado fueron expedidas por el gobierno en 1995 y a menor escala en 1999.  La emisión de estas tarjetas permanece incompleta y sin ésta, los refugiados no pueden ejercer los limitados derechos que poseen.  De acuerdo a las pautas globales de ACNUR, cualquier refugiado solicitante puede apelar ante una decisión negativa concerniente a su condición de refugiado.  Aunque la ACNUR debe informar al solicitante por qué su solicitud fue rechazada, a estos no se les dió ninguna explicación al respecto. 

Imaginense toda esta situación aqui...

Tuvimos la oportunidad de visitar dos asentamientos importantes en Pokhara. El más grande que es el Tashi Palkhel y el Paljorling Tibetan Settlement. Nuestro guía Javier conocía de este último a una familia que viene visitando desde hace muchos años. Allí conocimos a Chime y su familia quien nos ayudo a concertar la boda en el Monasterio budista Shang Gadhem Choekhor Ling.
Allí conocimos al Lama Ben Gonggyal quien no caso según el rito budista.

Pero no estuvimos solos en esta aventura sino que compartimos la ceremonia con otra pareja que viaja con nosotros, Covi y Balta. Los cuatro participamos de la ceremonia y hasta nos vestimos de tibetanas y todo como pueden ver en las fotos.
Fue una ceremonia muy linda donde fueron testigos todos los compañeros del grupo de viaje.

Pero esto no fue todo. El Lama otorgo nombre tibetano a todos! Cada uno llevo su Kata, que es como una bufanda que uno le entrega al Lama y él despues te la devuelve y la coloca alrededor de tu cuello para desearte lo mejor, y así salimos del monasterio con nombre nuevo.
Mi nombre tibetano es Chime Lhamo. Chime significa Larga Vida (Sabiduria) y Lhamo es una diosa Tibetana. Y el de Charles es Tashi Wangdue. Tashi significa Buena suerte y Wangdue, Protección. No podría estar en mejores brazos yo.

Y como si todo esto fuera poco, tenemos otro anillo de bodas que grabamos con nuestros nombres tibetamos y que lucimos felices ya en nuestros dedillos.

En fin! Querían aventura???

Besos a todos!
Barbara.

 

pd: algunos datos sobre refugiados fueron obtenidos de aqui http://www.tibetoffice.org

30 de octubre de 2008

En Nepal con Europeos

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Realmente no sabía qué esperar del viaje a Nepal, y todavía sigo pensando que hubiera sido imposible intentar descifrar por lo que íbamos a pasar. El choque cultural y el stress del viaje maratónico me dejó bastante atontado y me costó entender en donde estaba y lo que estaba pasando.

Para ponerlos en contexto, estamos en Nepal hace diez días con un grupo de más de veinte españoles de diversas regiones de la península. Se formó un lindo grupo y aunque hay desacuerdos y malos humores de vez en cuando, la verdad que todos nos llevamos muy bien. En este grupo Bárbara y yo somos los únicos 'extranjeros'. Venimos de Argentina, un país 'en vías de desarrollo', con un grupo de europeos, primer mundistas, a visitar un país tercer mundista por completo. Es una mezcla muy extraña pero nos pone en una posición de privilegio para ver ciertas dinámicas sociales y económicas que de otra forma difícilmente nos percataríamos.

Por lo que vimos en nuestra corta visita, España parece tener el clásico perfil capitalista de sociedad de consumo según las reglas dictadas por norteamérica. La economía se mantiene a base de gente endeudada y de dinero circulando con algunos ahorros en ladrillos, stock o en planes de jubilación. Esta característica, por más que uno sepa que existe, se hace verdaderamente evidente en un país como Nepal donde las reglas occidentales no existen y la inestabilidad es la norma.

Al venir con un grupo de españoles la moneda que se usa en las conversaciones es, naturalmente, el euro. Cien rupias nepalíes equivalen a un euro, y eso es todo lo que hay que saber. Enseguida aprendimos que con cien rupias se pueden comprar bastantes cosas, y que esas cosas están por todos lados. El regateo parece ser la costumbre nacional que agrega un factor de habilidad a la hora de comprar. Estos resultaron ser los ingredientes escenciales para potenciar el consumo de una persona educada en una sociedad de consumo.

Lo más sorprendente, al menos para mi, fue la rapidez con que se comenzaron a hacer las compras. Aún con el shock cultural que tuvimos el primer día, ya habia gente con bolsitas en las manos ni bien llegamos a una zona con tienditas. Javier, nuestro guía español, nos estaba enseñando a regatear a lo Nepalí, y el grupo se potenciaba pensando en los descuentos que podía conseguir por comprar en cantidad. Pocas veces vi dinámicas de grupo funcionar de tan cerca y tan rápidamente. Individualmente no podíamos negociar ni un papel higiénico porque nuestras mentes occidentales creían que era de mala educación rebajar un precio fijado. Pero grupalmente no teníamos el más mínimo prurito en regatear ya que estamos muy acostumbrados a pedir descuentos por cantidad.

A los dos días comenzaron a sobresalir los buenos regatadeadores, aquellos que podían conseguir buenos precios sin necesidad de invadir la tienda en masa. Nosotros, como algunos otros, todavía no comprábamos solos o aprovechábamos el malón. Aunque en Argentina se consume, no somos una sociedad de consumo comparable a Estados Unidos o Europa. No voy a negar que en parte nos sentíamos extraños al no comprar, como si no estuviéramos haciendo algo que era obvio para el resto.

Surgieron dos características más llegando al tercer día. La primera fue que todo de lo que se hablaba era de los objetos comprados, de los euros pagados y de cuánto lo había pagado el otro. Sin quererlo, y sin convertirse en una competencia feroz tampoco, las comparaciones estaban a la orden del día. Al usar rupias y pensar en euros las cuentas se tornaban extrañas. Una persona podía reprocharse a sí misma haber comprado algo 50% más caro que otro, pero esa diferencia al cambio era de sólo 1 euro. Esa contradicción fue una constante en los días que siguieron. Europeos estaban comprando por dos euros e intentando regatear ciencuenta centavos más a como de lugar.

La segunda característica que surgió fue que el viaje casi se tornó enteramente en un shopping trip. Una de las características de los lugares que visitamos es que siempre tienen una calle de entrada que es paso obligado del turista. A los lados de la calle se instalan puestitos ambulantes que cubren todo el trayecto hasta la entrada a la atracción. Con los nuevos skills encontrados el grupo tardaba más en recorrer las callecitas que en mirar el lugar. Los vendedores acosaban al ver gente pálida con euros y remarcaban todo hasta un mil porciento. Namaste! y How Much? eran las frases que más se escuchaban, seguidas de 'no no no, too expensive'.

Aprendimos a dar la espalda y rechazar un producto para conseguir una rebaja aún mayor. En Bhaktapur nos seguían los vendedores por todo el pueblo y sabíamos que si conseguíamos que nos siguieran hasta afuera de la puerta de entrada y veían el autobús nos rebajarían aún más los precios ya recortados en previa puja. Es muy difícil de explicar el desgaste mental que implica tener a más de 10 personas, más algunos chicos, siguiéndonos y ofreciéndonos lo que tenían para vender.

Ese día en Bhaktapur nosotros acabamos comprando una flauta de madera de un chico insistidor, pero muy simpático, que sabía recitar el tan conocido 'Argentina, Maradona'. Inicialmente nos pedía 1000 rupias por la flauta y terminamos comprandola en 300 convencidos de que la podríamos haber sacado por 200. El precio era evidentemente flexible y la compra la decidimos porque el chico nos había caído simpático. Luego entendí que quizás decidir una compra por afinidad con la persona era más acorde a nuestra forma de vida. También nos proveía de una buena excusa por haber pagado 'caro' a la hora de las comparaciones de precios con el grupo.

Hoy ya estamos todos más cancheros y podemos negociar solos. También tenemos la confianza para pagar una cantidad sin sentirnos estafados aún cuando lo somos. Tenemos muy en claro que muchas cosas las estamos pagando más caro de lo que deberíamos, pero ahora entendemos que el precio no lo es todo. Aunque es un concepto que teníamos claro en Argentina, en Nepal la situación nos llevó al extremo y tuvimos que razonarlo todo nuevamente.

En los próximos días nos vamos a separar del grupo y viajaremos a Pokhara para comenzar el trekking. Nos vamos a tomar los días más tranquilos y las compras no van a ser la actividad principal. Igualmente a no preocuparse, ya tenemos la lista hecha y estamos comprando cosas para llevar de regalo!

Saludos!

Leandro

27 de octubre de 2008

Namaste!

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Después de varios días de silencio, acá estamos.
No sabría muy bien  por dónde empezar a contarles sobre este viaje sin caer en cliches ni sentimentalismos. Después de varios maratónicos días en Kathmandú, es tanto lo que hay que contar, tanto lo que hay que mostrar, tantas las preguntas que nos hacemos, que voy a intentar empezar por el principio aunque ya a esta altura estoy segura de que lo más importante es que sepan Qué es lo que pasa y no Cuándo pasa...

Llegar a Kathmandú por primera vez desde occidente, y más cuando occidente ha sido exclusivamente tu lugar para vivir o vacacionar, puede ser una de las experiencias mas inquietantes que puedas tener.
El sólo hecho de bajarte de un avión después de un interminable viaje y recorrer las calles de Kathamandú hace que lo primero que te preguntes al mirar por la ventanilla es, que cuernos hago acá?

Todo afuera es un verdadero caos, pero verdadero en serio, no el que pensamos que tenemos en Buenos Aires. Kathmandú es famoso por su tráfico. Acá las estrechas calles de tierra sin vereda sirven para que peatones y autos destartalados convivan como si nada. Que las bicicletas y los rickshaws se esquiven entre ellos sin tocar a las vacas y a las gallinas que también reclaman su espacio. Las No reglas son las reglas y el más guapo es el que pasa. No hay carriles ni manos, no hay semáforos ni policias.
La primera impresión es abrumadora y desconcertante. Es una mezcla de alegría por estar ahí, de tristeza por lo que vez y de impotencia por no saber que hacer ante eso y de cuestionamiento también al preguntarnos qué responsabilidad tenemos el resto del mundo para que existan lugares como este.

Kathmandú es una ciudad que creció tremendamte en los últimos 15 años gracias al turismo. Su barrio Thamel es el más famoso y es un paraíso de compras para el turista que queda fascinado por los precios. Todos aquí hablan inglés y castellano con el sólo fin de poder hacerse entender en una negociación. Te preguntan de que país sos y enseguida salen frases como -"Oye tío! Que pasa?- o la típica de Maradona. Aca el idioma no es una limitación para ellos e intentarán venderte como sea.

Yo soy novata en el arte del regateo y les puedo decir que después de algunos pocos días entre tiendas, la cabeza me explota. Los vendedores te esperan en cada esquina, no te sueltan, te atosigan, te cansan, te venden. Y no los culpo. Es muy perversa la relación que se genera entre el turista y los locales. Entonces me pregunto cómo sería Kathmadú si esta relación no fuera así... Y no hay mucho que preguntarse realmente. Basta con salir unos 30 kms. de la ciudad para ver como vive la gente en los pueblos, donde por ahí tenes que esperar una hora en la carretera para ver un auto y donde el paisaje mas común es ver a las mujeres trabajando el campo y cargando inmensas bolsas con paja. Y no es que este mal, es lo que es y es la vida que llevan desde hace cientos de años.

Ya tendremos oportunidad de reflexionar mas a fondo sobre todas estas cuestiones que te despierta Nepal. En este momento estamos sobrepasados con tanta información y con poco tiempo para procesarla.
Mientras les escribo estas lineas, estamos en un bus rumbo a la selva donde pasaremos un par de días antes de llegar a Pokhara.

No creo que terminemos diciendo que Nepal es fantástico. Nepal es un lugar de ensueño si haces vida de 5 estrellas. Si decidis no hacer eso, Nepal es una puntada en el corazón que no puede dejar de afectarte. Es imposible que todo lo que uno ve aca te sea ajeno. Nepal es un lugar para visitar y vivir desde adentro y darse cuenta de que el mundo está mal, de verdad.

Los dejo por ahora con esta bola de pensamientos desordenados pero sinceros. Espero que disfruten de las fotos y esparamos poder postear más seguido a partir de ahora.

Un beso grande para todos desde algún lugar de Nepal.
Barbara.

 

p.d: para ver todas las fotos que subimos hasta hoy de Nepal vayan a aqui. Si ven las fotos por la columna de la izquierda van a ver solamente algunas.