10 de noviembre de 2008

¿Quién no recuerda esas tardes de niño frente al televisor mirando Tarzán? ¿Quién no soñó alguna vez con recorrer la selva usando lianas, o andar en el cuello de un elefante o pelearse con un cocodrilo en el río?

Gracias a este fantástico viaje en donde la aventura no se termina, tuve la posibilidad de sentirme Jane por 48 hs. Claro que a mi Trazán le faltan músculos, tiene la piel de un verde oficina, pero le sobra encanto.

Una de las atracciones más importantes en Nepal además del trekking y el valle de Kathmandú, es el famoso Royal Chitwan National Park que fue creado en 1973 y se encuentra al sur muy cerquita de la frontera con India. Es una reserva que tiene alrededor de 900 km2 y es hogar del rinoceronte indio de un solo cuerno, leopardos, tigres, elefantes y demás animalitos.

Lo ideal al visitar este tipo de sitios es tomarse algunos días para poder disfrutarlo con tranquilidad y así poder apreciar lo impredecible de la naturaleza que muchas veces se deja ver pero que otras tantas te deja con las ganas.


El recorrido por el parque comienza con un impresionante paseo en un elefante de 5 toneladas, animal que hasta ahora sólo había visto en el zoo y a varios metros de distancia. Acá no sólo tenes la oportunidad de montarlo sino que al atardecer se los puede ver pasar por al lado tuyo por las calles del pueblo.


El elefante resulta la mejor forma de pasear por la selva debido al punto de vista elevado que te deja ver por encima de la vegetación y además suele ser más amigable para la naturaleza que un ruidoso jeep o grupo de personas.

Al "conductor" de estos simpáticos bichos se los llama pahit y trabajan con el animal durante toda su vida. Es absolutamente increíble la relación que se genera entre estos dos seres vivientes. Los dos parecieran hablar el mismo idioma y el elefante responde a todas las órdenes dadas por su compañero de manera asombrosa.

Esta vuelta por la selva no fue muy generosa para nosotros porque apenas pudimos ver al famoso rinoceronte indio de un solo cuerno y una pitón enroscada a un árbol. De todas maneras el resto es un paseo impagable por el medio de la jungla disfrutando de los bamboleos de Dumbo y del sonido de la naturaleza.


El broche de oro de este paseo es ver a los elefantes bañarse en el río al final del día. Cualquiera puede participar de esta actividad pero yo preferí quedarme en la orilla y disfrutar del placer que siente ese animal cuando toca el agua. Un espectáculo, sin dudas, impagable.

Tuvimos la oportunidad también de pasear en una delgada e inestable barca que nos llevó por el Río Rapti con la finalidad de avistar unos temibles cocodrilos.


Que lindos que son cuando los ves en el zoo detrás de un vidrio!!! Lo mas gracioso es cuando nuestro guía, un nepali de 1,50 mts, con anteojos de Poncharello, pantalones de jean arremangados y ojotas, nos dice en un precario inglés apenas entendible hasta para oídos expertos, que por favor no hiciéramos ruido al atravesar el río porque estos hermosos animales podían despertar alborotados de su siesta al sol y atacar la barca...


El grupo de españoles no paraba de hablar y yo ya me imaginaba en el agua en una lucha cuerpo a cuerpo con el cocodrilo al estilo Ace Ventura.

Después de ver un par de somnolientos cocodrilos y navegar 20 minutos por el río, dejamos la barca y entramos en la selva pero esta vez a pie. Poncharello nos junto a todos antes de comenzar el trekking y en un tono muy serio y dramático nos volvió a advertir sobre los peligros de hacer ruido, de separarse del grupo y de los senderos. Fue extremadamente bizarro cuando recibimos sus indicaciones de cómo proceder si eramos perseguidos por un rinoceronte...

A ver como les explico esto...

Si estando en la selva, algún rinoceronte los empieza a perseguir (el tipo puede correr a 40 km/h), lo que tienen que hacer es correr en zigzag y treparse a un árbol lo más rápido que puedan. Sí.


En ese momento me imagine la escena en mi cabeza y no pude contener la carcajada. Si un rinoceronte me persiguiera por la selva y yo tuviera que correr para treparme a un árbol, creo que el espectáculo sería tan grotesco que el rinoceronte no tendría mas opción que acercarse una silla, sentarse con cerveza en mano y aplaudirme mientras yo intento salvar mi vida.

Igualmente no puedo negar que Poncharello le agrego cierto dramatismo al paseo con sus historias y sus poses de guía selvático. No vimos un solo animal, los cuales, muy inteligentemente optaron por permanecer lejos del grupo de seres humanos.


Las que sí aparecieron con gran entusiasmo a saludarnos fueron las sanguijuelas. Jamás en mi vida había visto una de cerca. Son como pequeñas lombrices que están por todos lados en busca de sangre. Se te pegan en la ropa y se te meten entre los zapatos y las medias. Te muerden y se quedan prendidas a tu piel mientras te chupan la sangre. No te hacen nada de nada pero son bastante desagradables. Yo me ligue 3 que no llegaron a gran cosa pero Charles se ligo una bastante cariñosa que costo sacar.


Yo creo que esa era la razón por la que Poncharello llevaba ojotas y pantalones arremangados... no era ningún salame al final.

El paseo en la selva termino con la visita al centro de alimentación de los elefantes donde se pueden ver a los hermosos e inquietos bebes. Ellos pasan las mayor parte del día libres por la selva pero ya en la tarde se los puede ver en este centro donde los cuidan de cerca porque serán los futuros elefantes necesarios para las excursiones en el parque.

Pasar por la selva fue una experiencia muy linda, más cuando venís en el camino viendo el Himalaya de fondo. De repente te sumergís en un mundo totalmente diferente y aventurero 100%. No podría decir que moriría por volver alli... Los bichos son 10 veces mas grandes que en Buenos Aires y están por todos lados. Las arañas te vigilan de noche en la habitación y los mosquitos están a la orden del día aunque por estos tiempos no hay amenaza de malaria.

Estar en la selva te hace dar cuenta de que uno es, irremediablemente, un bicho de ciudad.

Bárbara

¿Qué dice la gente?

Pato y flia. dice:

Hola chicos, como están????. Por fin el primero en comentar un post, me siento realizado.

Que linda experiencia, especialmente por lo de los bichos, con esto me refiero a los cocos, los elefantes y demás bestias. Debe ser inquietante andar en la canoita y ver a esos terribles lagartos dispuestos a zambullirse y comerse lo que venga, pero como dicen uds. es impagable.

En cuanto a las zanguijuelas, me parece q no deberías preocuparte hermana, al fin y al cabo acá, en Argentina, bichos aún mas asquerosos te chupan la sangre todos los días, por ende lo vivido allá debería ser habitual para vos... :).

Mil gracias por el post, los extrañábamos!.

Besos para vos y Tarzán (faltan músculos, pero sobra personalidad, Lean).

Cuídense y sigan disfrutando.

Los queremos.

lunes, 10 de noviembre de 2008 07:24 p.m.

luciano dice:

"tiene la piel de un verde oficina"

juajuaaaa...

martes, 11 de noviembre de 2008 07:00 a.m.

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