11 de noviembre de 2008

El otro día leía acá en Pokhara un libro muy bueno que nos trajimos de Bs.As. que se llama Trekking en Nepal, que es como una especie de biblia para el trekkinero. En este libro el autor describe con una facilidad de palabra envidiable la experiencia de caminar por este increíble país.
Hoy, sentada acá de vuelta en Pokhara, descubro que las palabras de esta persona, Stephen Bezruchka, no podían ser mas ciertas. Hoy, después de 7 días de perdernos en un trekking en la inmensidad de este lugar, puedo entender un poco mejor de qué se trata todo esto.

Venir a Nepal y no hacer trekking es como ir a Mar del Plata y no pisar la playa. Lo que yo me pregunto es ¿por qué demonios uno decide hacer semejante esfuerzo físico en vez de tirarse como un lagarto al sol, con lo sencillo que es?

Hacer trekking en Nepal no es fácil. Y más cuando resulta ser tu primer trekking en serio, oficial. Las posibilidades que se presentan para trekkinear por acá son infinitas. Podés hacer algo simple de 3 días o podés pasarte un mes durmiendo en un lugar distinto cada noche esperando el próximo punto. Nosotros decidimos hacer algo modesto para lo que es Nepal. Un trekking de 7 días por las famosas colinas del centro del país en donde se pueden alcanzar con mucha facilidad los 3500 metros de altura. Yo tenía ganas de hacer el circuito de Annapurnas, pero eso implicaba estar de viaje unos 14 días lo cual nos parecía un poco excesivo para nuestra escasa experiencia y nuestro presupuesto limitado. En realidad no sabíamos bien a qué nos enfrentábamos, nunca habíamos pasado los 2000 metros en Argentina y con auto. El tema de la altura y los efectos físicos nos eran desconocidos así que preferimos ser prudentes y no subir demasiado. Así fue que elegimos el circuito de Poon Hill.

Las colinas son el corazón de Nepal y están muy lejos de cualquier carretera. La única forma de acceder a ellas es a pie, lo que te da la oportunidad de tomar contacto con la gente local que vive en pequeñas villas a lo largo de estas interminables tierras. Durante el trayecto pudimos ver cómo trabajan, cómo suben y bajan a pie llevando y trayendo cosas y, sobre todo, pudimos disfrutar de su cordialidad y hospitalidad.

Nepal ofrece vistas impresionantes. Ocho de los diez picos mas altos del mundo se encuentran aquí y muchos de ellos te acompañan durante todo el trayecto. No hay nada mas impresionante como estar caminando por Nepal en un día claro y ver tremendas montañas de mas de 7000 metros de altura justo enfrente tuyo. Es un espectáculo impagable.

En Nepal se puede hacer trekking solo, sin guía, con guía, con porter o sin porter. Todo va en relación a la experiencia que cada uno tenga. Nosotros compartimos este viaje con nuestro guía, Nabaraj, y un porter que es la persona encargada de cargar tu equipaje. Parecerá excesivo, pero esta es la forma más segura de hacer un trekking y además dar trabajo a los locales. Los porters usualmente trabajan durante la temporada alta de Octubre y Noviembre para complementar sus ingresos anuales. Algunos porteadores cargan mas de 40 kgs. Es algo casi inhumano, pero la pregunta es ¿lo hacen porque pueden o es una cuestión de abuso por parte de las empresas? Creo que hay mucho de lo segundo y mucha responsabilidad de aquellos turistas que permiten que chicos y no tan chicos carguen tremendos pesos. En algunas de las fotos pueden ver un poco a que me refiero.

Nuestro recorrido empezó alrededor de las 9 de la mañana a los 1150 metros de altura en el pueblo de Nayapool. Sabíamos que estaríamos llegando al próximo punto para pasar la noche cerca de las 15 horas. Lo que no sabíamos es que el camino sería una interminable escalera que nos llevaría hasta los 2050 metros de altura de manera abrupta y aniquiladora, por lo menos para mí. Los caminos de Nepal son bastante empinados en general, y para poder hacer estas subidas y bajadas más sencillas, existen estos escalones de cualquier tamaño hechos con piedras al pasar. El tema con las escaleras es que psicológicamente son desalentadoras. Alzás la vista y ves que no tienen fin. Empezás a subirlas y cuando crees que llegaste, das la vuelta y ves que siguen más y más y más arriba. Después de un par de horas bajo el sol del mediodía, subiendo escaleras sin fin, empecé a preguntarme qué cuernos hacíamos ahí cuando podríamos estar super panchos en las playas de Fuengirola. Y ahí comenzaron los cuestionamientos de por qué nosotros y todo el resto de la gente que compartía el sufrimiento con nosotros, estábamos ahí. ¿Para qué? ¿Por qué lo hacíamos? Después de 6 horas de caminata escuchando sólo mi acelerada respiración y mis pensamientos, llegamos a Ulleri, un modesto pero salvador Guest House donde pasamos la noche. En Nepal el sol se pone a las 6 de la tarde, razón por la cual los días comienzan y terminan muy temprano. A las 7:30 de la mañana salimos hacia nuestro próximo destino, Ghorepani, un pueblo a 2860 metros de altura. Había que seguir subiendo y yo no lo podía creer todavía. Mi mente y mi cuerpo ya estaban en conflicto pero algo que, en ese momento no sabía qué era, me hacía seguir a pesar de que casi no podía respirar y de que mis piernas pesaban una tonelada. En el medio de todo esto, mientras uno se quejaba en silencio de su desgracia, la gente local pasaba por al lado cargando pesos casi increíbles para un ser humano. Mujeres grandes cargando 20 o 30 kilos subiendo como si nada. ¡Y en ojotas! Iban y venían todo el tiempo. Niños, ancianos, todos trabajan, y viven, subiendo y bajando.

El segundo día fue aún peor que el primero. Subimos 800 metros hasta Ghorepani. Un lugar hermoso, en donde se intersectan varios circuitos de trekking por lo que se puede ver a mucha gente. Para esta altura, Charles, que hasta ahora venía de maravillas así flaquito como lo ven, empezó a sentirse mal del estómago obligándolo a permanecer todo ese día en la cama. El mal tiempo y el frío ayudó a que nos quedemos sin hacer nada. Nuestro guia le recetó a Charles una milagrosa combinación a base de Coca Cola con sal que funcionó casi inmediatamente. La receta parecerá extraña, pero después del trekking, viendo un documental sobre Tailandia, nos enteraríamos que una solución de azúcar con sal es el remedio más efectivo contra la diarrea. Por más que la receta hiciera efecto, peligraba la continuidad del trekking que ya a esta altura se estaba convirtiendo en una tortura para él. Al día siguiente teníamos que subir hasta Poon Hill a las 4:30 de la mañana para ver el amanecer, pero desistimos inmediatamente. Finalmente subimos a las 6:30 de la mañana en otra matadora escalada de 400 metros en apenas 40 interminables minutos. Yo creí que no llegaba, pero el esfuerzo valió la pena y pudimos disfrutar de una increíble vista de los Annapurnas y otros picos. Poon Hill sería nuestro punto más alto del trekking a 3210 metros de altura. Yo no sé si fue la violenta subida o la altura, pero pasando los 3000 metros el subir se volvió muy difícil. Otra vez mi cabeza se preguntaba ¿¿¿por qué estábamos haciendo esto???

El tercer día nos encuentró bastante mejor. A esta altura la Coca Cola con azúcar ya había hecho efecto en Charles quien estaba listo para continuar hacia nuestro próximo destino, Chuile. La caminata era larguísima. Unas 7 horas a través de una selva impresionante con subidas y bajadas, y escaleras interminables por todos lados. Agotados de la larga caminata, de la humedad y el frío, llegamos a destino hacia las 4 de la tarde. El lugar parecía muy lindo y acogedor, pero esa ilusión se desvaneció enseguida. No había luz, pero no importaba porque los cortes de luz en Nepal son tan frecuentes como los piquetes en Buenos Aires y uno se acostumbra. Fuimos a darnos una ducha pero no había agua caliente y del duchador apenas salían unas pocas gotas mientras escuchábamos que los rulos de Charles de reían a carcajadas. Pero tampoco importaba tanto porque después de unos días en Nepal te das cuenta de que si no te bañas todos los santos días tampoco es grave. La frutilla del postre la tuvimos cuando fuimos al baño y nos encontramos con una letrina. Típico baño Nepalí, claro, porque acá no usan inodoro pero hasta ahora veníamos zafando bien encontrando baños al estilo occidental. ¡Bingo cantamos! ¡Cartón lleno!. Tomamos una sopa de tomate a las luz de la linterna y sin pensar demasiado, nos fuimos a dormir siendo las 5 de la tarde en una habitación que hacía las veces de cuartel general de las arañas de la zona.

El cuarto día emprendimos el camino a Jhinu. El camino era realmente espectacular y todos los recuerdos de la noche oscura pasada quedaron en el olvido. Caminábamos entre las terrazas, los sembradíos, la gente trabajando, las vacas en el camino, las gallinas, los búfalos y las cabras. Estábamos justo ahí, en el corazón de Nepal. Ni el Everest, ni el Machhapuchchhare, ni el Annapurna, ni Kathmandú, Nepal es la colina. La gente que trabaja sin parar la tierra, los chicos que caminan kilómetros hasta su escuela, los burros que suben y bajan cargando 80 kilos de mercadería, los ancianos trabajando con el arroz y secando el maíz al sol. Todo eso lo vivís de cerca, pasa a centímetros tuyo. En esta parte del trayecto, los escalones seguían, pero esta vez hacia abajo. Todavía no sé si fueron peores las subidas que las bajadas. Las bajadas eran una tortura para las rodillas y te obligaban a estar concentrado todo el tiempo viendo donde pisás para no irte de boca y romperte los dientes. Por suerte, todos estos cuestionamientos y dolores eran compartidos con los cientos de trekkineros que te cruzabas en la ruta. Después de varias horas uno se da cuenta de la cantidad de veces que repitió palabras como Hello, Hi, Good Morning, Namaste, Bonjour, Hola. Es la mejor época para visitar Nepal y eso se nota en los caminos super transitados. Llegamos a destino después de un día de caminata casi perfecto. En este lugar se encuentran unas termas (Hot Springs) que bajamos, y sí que bajamos, a visitar y probar. Eran una piletas de agua caliente bastante pequeñas en donde nos sumergimos para relajar los músculos. Todo muy lindo pero en cuestión de 5 minutos yo era la única mujer en ese lugar, en bikini, rodeada de Nepalises semi desnudos. No se pueden imaginar lo aferrada que estaba yo a mi señor esposo. Claro que después de unos minutos me di cuenta de que estos muchachos no sentían el más mínimo interés hacia mi persona sino que no paraban de admirar y hablar sobre el mostacho de Charles que, desde que llegamos, es sensación entre los nepalises. ¡Nice! le decían todo el tiempo, mientras le hacían el gesto del bigote. Increíble. Toda esta hermosa aventura en la pileta terminó cuando aparecieron unas gigantes polillas a reclamar su espacio. Cuando vimos a los nepalises salir corriendo, entendimos que esos bichos no se iban a detener ante nada y huimos raudamente. Así nos agarró la noche en el medio de la nada y tuvimos que subir los matadores escalones linterna en mano.

Dormir en los Guest Houses que se encuentran en el camino es toda una aventura. Las paredes son de papel y uno puede escuchar hasta el más mínimo susurro del vecino. A las 5 de la mañana empiezan a cantar los gallos y los locales se levantan y empiezan con las tareas del día. Los burros que andan por ahí con campanita al cuello aportan su nota a una melodía que en pocos minutos te hace abrir los ojos. Eso sin contar que los nepalises son personas que hablan con mucho entusiasmo y se los escucha desde varios metros de distancia. Todo esto, y después de 20 días de estar en este país, hace que despertarse a las 6 de la mañana se algo totalmente normal.

El quinto día comenzamos la marcha hacia Tolkha. El camino era precioso y ameno. Llegamos super tranquilos a disfrutar del resto del día. A esta altura ya estábamos bien relajados y nos dejábamos llevar por las circunstancias más libremente. Disfrutamos de una cerveza mientras hablábamos con una simpática viejita trekkinera que con más de 70 años andaba paseando como nosotros con toda la alegría del mundo. Era una señora alemana, que estaba viviendo hacía muchos años en USA pero que también hablaba español y tenía un espíritu alegre muy contagioso. Así nos topamos también con un tibetano que vivía en el mismo asentamiento en donde nos casamos hacía pocos días. Después de intercambiarnos nuestros nombres tibetanos y mostrarle nuestros anillos de bodas, le compramos algunas cositas. Había 5 personas además de nosotros parando en este lugar. Cuatro de ellos eran españoles con los cuales se generó una acalorada charla en la cena sobre la conquista de América de la cual les contara Charles en el próximo post.

El sexto día salimos para Astam. Resultó ser un día larguísimo de 7 horas de caminata. El día era espectacular al igual que los paisajes. Nuestro guía Nabaraj decidió llevarnos por un camino en donde de repente ya no veíamos turistas. Las últimas 3 horas las pasamos solos, caminando entre villas detenidas en el tiempo con construcciones más antiguas que las que veníamos observando. Se notaba que no estábamos en una ruta turística y no nos imaginábamos un Guest House por esos lados. Fuimos hasta la colina mas alta que pudiera haber y de repente llegamos a un lugar a medio construir. Nos encontramos con un australiano, que asesoraba a la gente en la construcción del lugar, y a una pareja de franceses que llegaron para pasar la noche. Todos estaban ahí esperándonos porque éramos, ni más ni menos, que las personas que íbamos a estrenar la primer habitación que había sido terminada apenas un rato antes de que llegáramos. Todos estaban muy contentos con nuestra llegada y a la noche se armó un fueguito, un pollo asado bastante picante, ronda de whisky con cola, marihuana y un brebaje local que le dio vuelta la cabeza a la mitad del grupo. Cuando nos quisimos dar cuenta habían llegado 3 australianos más que andaban por ahí, un Nepalí que vivía en Australia y estaba de visita en Nepal, todos los guias, los padres y sus hijos. Y nosotros en el medio que no entendíamos nada. Descubrimos que somos bastante aburridos para los vicios pero disfrutamos de lo bien que la estaba pasado esa gente. No se puede negar que los Nepalises son gente muy alegre, muy pacífica y muy amable. Fue una noche muy bizarra. Nuestro porter, que hasta el momento se había comportado como un señorito ingles, se reía a carcajadas mientras todos los nepalises sacaban sus celulares de ultima generación buscando mp3s con canciones locales. Mientras tanto la luna alumbraba la escena y el Himalaya acompañaba de fondo. Fue sin dudas, la mejor noche del trekking.

Al séptimo día emprendimos nuestro camino de vuelta a Pokhara. A esta altura las ganas de volver ya eran evidentes. Esto de dormir una noche en cada lugar estaba empezando a pesar. Y mientras caminaba en la tranquilidad de Nepal, repasaba la aventura día a día. Y fue en ese momento cuando me volví a preguntar sobre el por qué de la decisión de hacer tanto esfuerzo. A esta altura esas preguntas ya habían encontrando respuesta. Mientras disfrutaba del sol, del silencio del paisaje, de los animales pasar, de las montañas de fondo, me decía a mí misma que todo esto no es ni más ni menos que una cuestión de desafíos. Y son esos desafíos los que hacen que nos animemos a hacer las cosas y perder el miedo. El miedo al dolor, el miedo a no llegar, el miedo a caerse. Y cuando uno cree que no puede, o dice que no puede, seguramente no podrá hacerlo, pero el placer de proponerse algo y conseguirlo, no tiene precio. Y no me refiero sólo al hecho de caminar durante días, sino a cualquier cosa que uno se proponga y esa es en definitiva la enseñanza más importante con la que me quedo.

Antes de terminar este inmenso relato, no puedo dejar de compartir con ustedes las palabras de este autor que les contaba al principio y que resume con tanta elocuencia esta experiencia:
Nepal esta ahí para cambiarte a vos y no para que vos lo cambies a él. Perderse en su alma. Dejar tu huella con cuidado y con conciencia del precario balance que existe a tu alrededor. Llevarse los recuerdos en el corazón y el espíritu y no en los bolsillos. Nepal no es sólo un lugar en el mapa, sino una experiencia, una forma de vida de la que todos podemos aprender.


Bárbara.

¿Qué dice la gente?

CLAUDIA dice:

Hola , chicos

Que lugares !!!!! y por otro lado es cierto estos lugares nos hacen poner los pies sobre la tierra , y no en un globo como estamos acostumbrados , que diferentes y que riqueza que obtienen esta gente y nosotros no , LA PAZ !!!!!!! .

BESOS

PD : Esta demás que las fotos espectaculares como siempre


CLAU

martes, 11 de noviembre de 2008 01:54 p.m.

Javier. Karma Dorje dice:

Muy pocas personas viven varias vidas en una sola vida, viven varios siglos diferentes en un solo mes, reciben y dan cientos de sonrisas.
Bien venidos al club de los muy afortunados.
Que vuestros pasos os guien para llevar mas sonrisas alla donde llegueis.
Abrazos

martes, 11 de noviembre de 2008 04:59 p.m.

Patricia. Leon dice:

Namaste compañeros,
Me parece impresionante vuestra ruta, pensar que estabamos juntos disfrutando y aun seguis alli, que envidia!!!! Creo que voy a leer ese libro del que hablas, el relato que escribes al final, hace que se pongan los pelos de punta.
Me alegro que esteis bien y os deseo un feliz camino, esteis donde esteis en vuestras vidas.
Un fuerte abrazo
Patri

martes, 11 de noviembre de 2008 07:00 p.m.

Pato y flia. dice:

Hola Chime y Tashi, como les va?.
Primero y principal... Lean, lo q te pasó se debió a las Oreo, lisa y llanamente, no pongas excusas!. Tu manera de deglutírtelas te delata!.

Ahora si vamos a lo serio: realmente magnífico este post, a mi entender el mejor de todos, tanto por la descripción como por todos los detalles vertidos, realmente impagable!.

Como bien dice Claudia, las fotos son increíbles, una mejor q otra, cdo veo una q me gustó y la elijo como la mejor, la siguiente me sorprende y hace q me arrepienta de mi elección.

Gracias por este nuevo post, esperamos mas anécdotas para la próxima. Espero q estén mas descansados, pero la falta de descanso es compensada con la felicidad q muestran sus caras. Como no van a estar así con semejantes paisajes!.

Besos de parte de todos. Los queremos.





Pato y flia.

martes, 11 de noviembre de 2008 07:57 p.m.

Vanina Meni Battaglia dice:

Hola! soy Vanina, compañera del 1rio de Leandro, la verdad es que me encanta el viaje que estan haciendo, los felicito! gracias por mandar estas hermosas imagenes, me encantan la fotografia y viajar, y tengo programado para el año proximo o el otro un viaje similar al de uds, asique gracias por compartirlo, saludos a los 2, Lean: hace mil que no nos vemos, pero en la ultima reunion del 1rio nos pusieron al tanto de tu vida, espero sigas nuy bien, beso, Vani.

miércoles, 12 de noviembre de 2008 09:54 p.m.

bartu dice:

@Claudia: Gracias loqui! Sos la fan numero dos del blog despues de mi familia! Besotes!

@Karma Dorje: Nepal es una experiencia Unica. Un placer haber compartido parte del viaje con vos y el resto del grupo. Un beso grande!, Chime Lhamo.

@Pato: muchas gracias hermanito! Me alegro que te guste! Nos vemos pronto!

jueves, 13 de noviembre de 2008 10:42 a.m.

leandro dice:

@Vani - gracias por el comentario! Estos viajes valen mucho la pena... despues contame lo que estas planeando a ver si conocemos y te damos una mano. Si hay reunion en el 2009 me doy una vuelta :) Saludos!!

viernes, 14 de noviembre de 2008 02:56 a.m.

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