Hace 8 días llegábamos a Buenos Aires desde Madrid. Una semana antes estábamos llegando a Madrid desde Kathmandú, y algunos días antes de eso volábamos en Parapente y pensábamos en el viaje por Argentina.
Pero para nosotros pasó una eternidad. Cruzar el planeta de esa forma es aterrorizante para la lógica y nuestra mente hace lo que puede para asimilar el viaje. Yo creo que todo parece lejano y distante, no sólo en el espacio sino en el tiempo también, por causa de nuestras mentes que en su afán por atribuirle sentido a todo lo que hacemos razona que la única forma de haber viajado tanta distancia es si hubiera tomado mucho tiempo. Y así es como Kathmandú pareciera haber pasado hace años, cuando fue hace menos de 20 días.
La percepción del paso del tiempo se torna menos evidente cuando nos estamos divirtiendo, o sea, cuando nuestras mentes están distraídas y no se ocupan de mantener el reloj interno en hora. Es así como la semana que estuvimos en Buenos Aires pasó tortuosamente lenta, y fantásticamente rápida al mismo tiempo.
Por un lado tuvimos la ocasión de encontrarnos con mucha gente con la que conversamos sobre viajes pasados y futuros. Entregamos algunos regalitos e intentamos explicar lo que no pudimos transmitir en el blog. Sepan que esas conversaciones sólo sirvieron para alimentar la ya creciente impaciencia por volver a salir de viaje y seguir teniendo experiencias diferentes.
Esa impaciencia enlentecía el flujo del tiempo, haciéndolo insoportable por momentos. Los preparativos para un viaje de 3 meses por Argentina, en auto y de camping, son un poco diferentes a los que tuvimos que hacer para viajar por 2 meses en avión y hotel por Nepal. La ruta 40 encima está rodeada de una mítica cambiante según quien lo cuenta. Algunos decían que sin 4x4 no se podía ir, mientras que otros nos decían que no había problema mientras tuviéramos cuidado. Como era de esperarse el deseo de aventura está en constante pelea con la razón, así que hicimos caso omiso a los que auguraban un viaje tortuoso y decidimos seguir con los planes.
Compramos una carpa más grande y cómoda que la que teníamos, otra bolsa de dormir para Bartu, una marmita y una cocinita para cocinar ricos fideos, y le hicimos los amortiguadores y un cambio completo de neumáticos al auto. Y por si acaso, aparte de la rueda de auxilio llevamos otro neumático desarmado por si pinchamos más veces de las programadas. No sé si estamos completamente preparados, pero tampoco sé si existe un punto en el que se pueda decir que uno está preparado, ya sea para un viaje o para cualquier otro emprendimiento.
Y así es como tan sólo una semana después de llegar de Asia y Europa cargamos el auto y partimos rumbo al interior del país. Aunque tengo que admitir que partir no es la palabra correcta en este caso. Lo que hicimos fue huir a toda costa y lo antes posible para que Buenos Aires no nos comiera vivos. Para eso teníamos la excusa perfecta: la graduación del secundario de mi prima Agustina.
Cuando nos enteramos de la ceremonia de mi prima no dudamos en ponerlo como objetivo ya que nos daba una fecha clara para partir. No importa si nos olvidábamos algo porque siempre se puede comprar por el camino, pero teníamos que salir a la ruta si queríamos recorrer los 10000 km entre Diciembre y Marzo. Así que apuntamos el auto hacia el oeste por la Ruta 7 y manejamos los 430 km hasta Rufino, en Santa Fe, donde vive parte de mi familia.
Como salimos al mediodía la ruta estaba tranquila. El trayecto entre Buenos Aires y Junín siempre es especialmente pesado por la cantidad de ciudades agrícolas que se encuentran por la zona. A partir de Junín, sin importar la hora del día, el camino es mucho más tranquilo y no faltó la ocasión para hacer unos matecitos y disfrutar del viaje por la Argentina.
Rufino es una pequeña ciudad que vive exclusívamente del campo. Como lugar es realmente poco vistoso, pero es muy tranquilo y tenemos un lindo lugar donde quedarnos a descansar. En los próximos días les vamos a presentar Rufino en fotos un poco más formalmente, pero por ahora miren en un mapa, cuenten las cuadras y se van a dar una idea de la dimensión del lugar.
Por ahora Rufino es nuestro hogar por los próximos días. Intentaremos descansar del viaje anterior y juntaremos coraje para comenzar con esta nueva aventura que se presenta aún más larga y desafiante.
Saludos!
Leandro

¿Qué dice la gente?
Pato dice:
Queridos Chime y Tashi, como andan?.
lunes, 15 de diciembre de 2008 09:25 p.m.Me alegro q todo esté bien y ya hayan comenzado con el trip, espero les vaya muy bien y lo disfruten.
Como recién es el comienzo, y se q ahora (Lunes a las 21:24 PM) están yendo rumbo a Córdoba, solo les dejo mis mejores augurios y q tengan un gran viaje, cuídense.
Besos de parte de todos.
Flia. Piuma.