29 de septiembre de 2008

Un encuentro inolvidable

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Sin dudas, internet ha cambiado la vida de muchas personas. Quién hubiese imaginado algunos años atrás que un simple click podría conectarte en segundos con alguien en la India?
Para nosotros que ya pasamos los treinta, resulta casi milagroso que podamos seguir, dentro de nuestras posibilidades, toda esta locura de multimedios y redes sociales.

Jamás se me hubiese ocurrido pensar en todo esto que esta pasando ahora, es más, me resistía a creer que fuera posible establecer una relación con otro ser humano a través de un frío y desmatizado chat.

Hace casi 3 años atrás y gracias a Federico, ingrese por primera vez en Flickr, especificamente en un grupo llamado SafariBA cuyo creador era un tal Leandro Charles.
Absolutamente descreída de que algo serio pudiera surgir de ahí, igualmente decidí hacer el intento, una vez más, de formar parte de un grupo fotográfico creado para recorrer Buenos Aires con cámara fotografica en mano.
Asi lo conocí a Leandro, mi actual esposo y compañero de vida, y asi conoci el inmenso mundo de Flickr y su valor, no sólo a nivel fotográfico, sino más que nada, humano.

Durante todo este tiempo, hemos conocido mucha gente a través de Flickr. Gente de todas partes del mundo. Y fue parte de esa gente la que nos motivo a hacer una parada en España en nuestro viaje a Nepal con el único fin de conocerlos, finalmente, a todos.
Todavía me sorprende la alegría con la que nuestros amigos de España recibieron la noticia de nuestra llegada a sus tierras. Tanta hospitalidad y cariño, simplemente me conmueven.
No sólo nos esperan para mostrarnos su ciudad, sino que también nos abren las puertas de su casa para hospedarnos. Esas son las cosas que nunca se olvidan y los amigos que quedan, no importa dónde vivas.

La semana pasada recibí un mail de una tremenda fotógrafa española y ahora amiga, Silvia de Luque. Me contaba que estaba de vacaciones en Uruguay y que iba a pasar un par de días por Buenos Aires y que no quería irse sin conocernos.
Imagínense! Era la primera vez que alguien virtual se transformaría en alguien de carne y hueso.

Y así fue. Llegó el día.
Pero Silvia no venía sola. Estaba acompañada de otros excelentes fotógrafos. Curro Vazquez y su esposa, tambien de España, y Adriana de Uruguay, su anfitriona aquí en este lado del planeta.
Todos juntos viajaron para Buenos Aires el viernes por la noche y pasaron junto a nosotros un excelente fin de semana.

No falto la recorrida por la Recoleta, Caminito y Palermo Soho... Hasta nos fuimos a una peña el sábado por la noche a escuchar un poco de nuestro folclore.
El itinerario termino en el inevitable e histórico barrio de San Telmo con una salida fotográfica con todo el grupo a la que se sumo Mónica, una fotógrafa de Buenos Aires.

La lluvia nos acompaño gran parte de la salida pero la luz estuvo a la altura de las circunstancias por lo que pudimos hacer lindas fotos que pueden ver justo aca a la izquierda del post.

Pero no sólo despuntamos el vicio de la fotografia sino que también hubo espacio para situaciones divertidas como ésta , con Juan y Miguel Chaplin Chaplin, y ésta  en dónde el señor que ven junto a Charles pego un brinco de la mesa en donde tomaba una cerveza y encaro a Leandro acusándolo de compartir una misma pasión: La de cultivar semejante BIGOTE!!! Orgullosos se los ve posando a los dos aunque hay que reconocer que al bigote de Charles le hacen falta 20 años de adiestramiento para parecerse al de este buen hombre.

Lamentablemente, una lluvia intensa termino por arruinar el resto del día que continuo, para nuestros visitantes, en el inevitable shopping de Palermo.

Pero a pesar del dia gris, la lluvia y la humedad matadora de Buenos Aires, el regreso a casa lo hicimos teniendo la certeza de saber que esto es sólo el comienzo y que en España nos esperan personas de este estilo... De esas que te hacen creer que no todo esta perdido.

Gracias Silvia, Adriana, Curro y a su dulce esposa Gracita!. Ha sido un inmenso placer para nosotros poder conocerlos.

Besos y abrazos,

Bárbara.

 

26 de septiembre de 2008

Racconto del viaje

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Después del post de la semana pasada sobre qué libros llevar a Nepal, nos dimos cuenta de que no estaba claro en qué consistía el viaje y nos pareció apropiado hacer un resumen de lo acontecido hasta hoy. 
 
Lo menos que puedo decir es que estos últimos meses fueron bastante movidos. El viaje empezó y, podríamos decir que se concretó también, en Abril de este año cuando cansados de nuestra rutina diaria decidimos romper el chanchito y estampar el pasaporte con los sellos más extraños que pudiéramos imaginar.
 
No nos tomó mucho tiempo hasta pensar en ir a la India, Nepal, y hasta pensamos en Bután, aunque lo descartamos al poco tiempo por temas de costos. Tuvimos dudas sobre cuál de los primeros dos países visitar pero terminamos decidiendo ir a Nepal por el Himalaya, la supuesta tranquilidad y la fama de destino de aventureros. Esto último acabó por ser una anécdota graciosa ya que para recargar todos los aparatejos electrónicos que llevamos necesitamos una central nuclear personal. Imaginen que llevamos una zapatilla (¡de electricidad!) de 4 bocas para poder enchufar los aparatos al mismo tiempo, y mismo así las baterías van a tener que hacer fila para recargarse.
 
Para hacer el viaje más interesante aún, y para complacer a mis ataques periódicos de existencialismo nihilista, la convencí a Bartu de largar todo y tomarnos dos meses enteros para recorrer Nepal. El acto en sí del convencimiento tomó unos miserables treinta segundos seguidos de treinta días intentando no dejarme convencer de que fueran tres meses. Por suerte, el único que tuvo que largar todo fui yo ya que Bartu consiguió la licencia sin ningún problema. Es un gran alivio que al menos uno de los dos vuelva directamente a trabajar. Yo tendré que buscar trabajo de nuevo, por quinta vez en 4 años, pero tengo el beneficio de trabajar en un sector con mucha oferta laboral (sistemas) así que no me preocupo tanto. No voy a negar que este detalle de viajar desempleado le agregue un toque de aventura al viaje también.
 
En el medio tuvimos tiempo para hacer todos los preparativos, comprar el equipo necesario y dejar todas las cuentas en regla. Los gatos se van a quedar a cuidar a la hermana de Bartu, Mariana, quien va a pasar a ser el ser humano de la casa por esos meses. Mariana también requirió alrededor de treinta segundos de charla, pero me parece que nos va a tomar bastante más tiempo convencerla de volverse a su casa. Por las dudas, vamos a traer algún regalo lindo para aflojarla. Si eso no funciona, tendremos que limpiar el cuarto tomado para hacerle un lugar.
 
Hasta hicimos una muestra en la galería Colorida de Portugal cuando empezábamos a pensar en Nepal a principios de Abril. No pudimos viajar a Portugal en parte porque ya estábamos ahorrando para Nepal. Vendimos una sola obra, pero la experiencia valió la pena. En Buenos Aires sí conseguimos vender a través de Bacano algunas obras que nos ayudaron a financiar el equipo. 
 
¡Y cómo me voy a olvidar de este sitio! Los últimos 2 meses y medio me la pasé escupiendo código para poder hacer este blog  que inauguramos el pasado 11 de Septiembre. Es difícil de entender para aquellos que están fuera del rubro sistemas, pero es muy extraño ser usuario de uno de mis propios programas. Poder ver los problemas de primera mano me dio una perspectiva nueva sobre los testers y los usuarios de los sistemas. Al menos todo esto sirvió para aprender a distinguir una mejora legítima de un capricho del usuario, que no es poco.
 
El itinerario es simple. El 9 de Octubre partimos rumbo a España donde recorreremos Madrid, Sevilla y Fuengirola abusando de las amistades que Bartu forjó en Flickr. En Sevilla participaremos de una kedada en nuestro honor a cargo de Glauka. El 19 de Octubre tenemos que estar 3 horas antes en el aeropuerto de Barajas, Madrid, para encontrarnos con el grupo, liderado por Javier Puig, con el que vamos a pasar las próximas dos semanas en Nepal. Al término de las dos semanas nos separaremos del grupo y continuaremos por nuestra cuenta sin un rumbo fijo aún. Tengo la sospecha de que pasaremos gran parte del tiempo en Pokhara, aunque no podría afirmarlo. El 23 de Noviembre dicen los pasajes que nos tenemos que volver a España, pero haremos todo lo posible por desafiarlos. Y estaremos en España hasta el fin de Noviembre para luego volver a Buenos Aires a encarar un caluroso Diciembre. Una chica de mozzarella en San Miguel, mirando la clásica pantalla roja de Crónica que dice "La Ciudad es un Horno"... ¡¿quién no querría volver a eso?!
 
¡Pero todavía no nos fuimos! El lunes nos tenemos que dar la segunda dosis de la vacuna contra la Hepatitis A y B, y hoy es mi último día en la empresa.  Mirando hacia atrás es increíble sentir cómo el embudo en que se convirtió nuestra vida hacia el 9 de Octubre ya se está cerrando. Todos los planes que teníamos en Abril se están realizando y el nivel de ansiedad aumenta inexorablemente.
 
Tenemos un poco de pánico al viaje, aunque por razones diferentes. Bartu salió una sola vez del país para visitar Colonia, Uruguay, así que para ella el viajar usando un pasaporte es una envidiable aventura totalmente nueva. Y para mí lo que más pesa es saber que a la vuelta nos espera una depresión ineludible. Los que viajaron saben de lo que hablo y estoy seguro de que sufren hasta en el recuerdo de las vueltas pasadas.
 
Para aliviar la depresión ya tenemos planes para la vuelta: pintar y arreglar el departamento y tramitar la residencia de Canadá. También nos comeremos unas pizzas en San Miguel, para volver a subir el peso perdido en el viaje, mientras haremos lo posible por contener el llanto por las penas del retorno. ¡Alegría! ¡Alegría!
 
Saludos,
 
Leandro

17 de septiembre de 2008

¿¿Qué libros se llevan a un lugar como Nepal??

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Parecerá una pregunta simple pero el sólo hecho de formularla genera efectos secundarios imposibles de ignorar. 
 
Primero que nada, pensar en cómo rellenar tiempos libres en el viaje sólo implica que la fecha de partida está al acecho. El 9 de Octubre asoma en el horizonte y nosotros sin poder frenar el tiempo! Maldigo a los científicos que prefieren hacer chocar partículas a inventar la máquina del tiempo portátil con GPS y cámara de fotos con flash.
 
Pero como no queda escapatoria habrá que pensar en lo impensable: ¿Qué hago cuando no hago nada en el otro lado del mundo? Siendo hombre educado a la antigua, naturalmente pensé en llevar algunos libros. No quedaba jugar al Donkey Kong en el avión, vió. Más específicamente pensé en llevar dos (2) libros. El número de libros es indicador más bien de dos factores claves en mis decisiones: mi personalidad obsesiva y mi conocimiento del mencionado aspecto de mi personalidad.
 
Primeramente pensé que un libro sería poco porque no sabría qué hacer si el libro que me llevaba no me gustaba. Con seguridad en Nepal las librerías no existen, y si existen seguramente los libros estan en Marciano, así que me jodería. Mi obsesión empezó entonces a hacer una lista de libros a llevar. Pero cuando cualquiera de mis listas pasa los 10 items mis procesos de autocontrol entran en acción. Este proceso está específicamente diseñado para contrarrestar los efectos de mis obsesiones, así que sin preámbulos el subsistema se puso a negociar.
 
Afortunadamente, el sistema de control consiguió bajar la cantidad de libros argumentando problemas de espacio y peso. A cambio, la PO (personalidad obsesiva) requiere que no sean libros comunes. Tienen que ser LIBROS... estem... con todas las letras... digamos. Tendrían que ser de esos libros que no se leen en el subte o el colectivo por pudor a ser señalado porque "vamos... ya era hora de que lo agarraras!", o porque son tan grandes que no se pueden sostener con los únicos tres dedos que quedan libres en un viaje en hora pico en la línea B del subte.
 
Para sorpresa de muchos que me conocen, el primero que se me ocurrió fue el best seller de todos los tiempos: la Biblia. Nunca la leí y siempre la combatí, pero me parece que al menos hay que leerla una vez. Debe ser medio extraño estar a la orilla del lago Phewa Tal en Pokhara leyendo la biblia, pero no me pueden negar que es más interesante que leerlo en el balcón de mi casa sudando en verano! Un compañero de trabajo ya me la consiguió, así que no esta en discusión, canejo.
 
Lo complicado ahora es elegir el libro que va a acompañar a la biblia en el viaje y ahí pensé en los clásicos que nunca leí por miles de prejuicios. Algunos quizás los tendría que haber leído para el colegio, pero nunca lo hice y francamente no sé cómo hice para pasar tercer año (perdón Panchito Azamor). Mi gran amigo Amazon me ayudó a encontrar los libros que me parecían los clásicos, pero todavía no estoy seguro de con cuál quedarme:
 
 
Yo me inclino por Ulysses, pero en realidad no sé exactamente por qué. Creo que no hay razones para querer o no querer leer uno de estos libros. Todos tienen el ego sobrealimentado por las instituciones educativas conservadoras y los preceptos de la pseudo-clase intelectual del país. Pero a esta altura del partido ya estoy preparado para leerlos sin pensar en que me estoy comiendo un ladrillo de palabras. Y llegado el caso creo que tengo las armas para abandonar noblemente la lectura sin sentirme menos que el vecino. Aunque debería ser igual dejar un libro de Pigna por la mitad que abandonar por cansancio la lectura de La Guerra y La Paz, está claro que no se pueden comparar y el segundo caso con certeza pasaría por más cuestionamientos que el primero.
 
Casualmente, este dilema no existe en el caso de la Biblia. La Biblia rara vez se lee de forma secuencial, y demasiadas veces se leen pasajes pequeños fuera de contexto. Quizás por esto no existe tanta presión en la lectura completa de la Biblia.
 
Pero basta de sobreanalizar... ustedes qué me recomiendan? Me olvidé de algún libro? Quizás tengo que buscar en otro género?
 
Saludos,
 
Leandro