20 de marzo de 2009

Que significa regresar de un viaje?

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Viajar (y no hablo de ir a la playa por 15 días)  debe ser una de las mejores cosas que uno pueda hacer en la vida. No sólo porque te da la posibilidad de irte de tu ciudad y cambiar de aire sino que además te da la oportunidad de conocer otros lugares, otras culturas, otras personas. Hay pocas cosas tan enriquecedoras como viajar. Claro que he conocido mucha gente a la que no le interesa en lo más mínimo argumentando que hasta puede llegar a complicarte la vida.

Pero todos aquellos que disfrutamos del viajar sabemos lo que eso significa para nuestras vidas. Es la posibilidad de salirte de tu rutina, de cambiar las caras que vemos a diario, de olvidarte de los horarios del subte, de entrada al trabajo, de ir al supermercado. Cuando viajas no importa si llueve, si hace calor, si hace frío, si hay que levantarse temprano. La vida mientras uno esta en ese estado es, simplemente, perfecta (por lo menos para mí). Y no es que tienda sistemáticamente a evitar mis responsabilidades, no. Viajando tengo la posibilidad de dejarlas en stand by por un rato.

Ahora, pensando un poco más profundamente me pregunto, Lo importante es el viaje en sí o el regreso de ese viaje? Por qué muchos dicen que disfrutan la vuelta tanto como el viaje? Por qué otros se deprimen tanto cuando vuelven?. Por qué es tan traumático el regreso? Alguna vez se pusieron a pensar? No es un viaje la posibilidad de oxigenar la cabeza para empezar a cambiar las cosas?. No es un viaje la posibilidad de abrirse un poco más y de animarse a hacer cosas?.

De los viajes uno aprende, y mucho. No sólo aprendes en relación a los lugares en los que estuviste sino que también te ayudan a preguntarte muchas cosas. Aprendí algo en el viaje? Estoy contenta de volver o me gustaría seguir allá? Cambiaría algo ahora que estoy de vuelta o simplemente dejaría  todo como está?. Me pasa que después de un viaje largo vuelvo con muchas ganas de hacer cosas, de llevar adelante proyectos que habian quedado en el olvido, de generar otros nuevos, de compartir las experiencias, de volver a viajar...

Y son sensaciones que, casi siempre, se generan al regreso cuando llega el momento de la reflexión y la evaluación de todo lo vivido. Ahora mi pregunta es, si ésta es la  mejor parte del viaje, el regreso, por qué nos ponemos tan mal cuando tenemos que retomar nuestra rutina? Significa que en el fondo sabemos que nada va a cambiar? Y si es así, para qué viajamos?

Bárbara.

19 de marzo de 2009

La Gran Matrix

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Hace un rato nomás pensaba en lo cansada que estoy de la estupidez humana. Suena un poco violento así como lo planteo pero a qué me refiero con esto? A la tensión latente que existe en la mayoría de los que habitan esta ciudad y a la capacidad que han desarrollado para armarse su mundo de fantasía en el cual se sienten seguros.

La gente no quiere ver la realidad. No quiere comprometerse con nada ni con nadie. No existen códigos ni reglas. No existe el respeto ni la solidaridad. No existen el compromiso ni las ganas de superarse. Nos hemos olvidado de la educación que recibimos y de los valores que nos enseñaron.

La gente está atrapada y no encuentra la salida aunque creo, y cada día más, que la mayoría tiende a crearse un mundo de fantasía que les es cómodo para llevar su existencia. Un mundo en dónde todo lo que entra es neutralizado para que sea inofensivo para nuestra vida. Todo lo “difícil” queda afuera porque requiere de un ejercicio mental mucho más grande y un poder de análisis más complejo. Pero quien quiere eso hoy? La respuesta es: NADIE.

Cuánto más fácil es echarle la culpa al otro, al sistema, al gobierno, a la situación global. Cuánto más fácil es esquivar los problemas y hacernos los distraídos. Cuánto más fácil es ser condescendientes y no ir al choque. Cuánto más fácil es mirar para otro lado.

Lo cierto es que muchas veces me enojo y me frustro y pienso por qué la gente es tan reacia a hacerse cargo de sus problemas y enfrentar las cosas como son. Pero claro, la verdad es que no es tan fácil porque para esas personas las cosas SON así y no tienen porque cambiarlas. Viven anestesiadas. Es más fácil, repito, echarle la culpa al otro de las frustraciones propias.

Trato por momentos de pensar por qué pasa esto y creo que en algún punto es necesario para mantenernos cuerdos. Porque cuántos de nosotros podemos soportar un constante autocuestionamiento sobre nuestros actos? Está bien lo que hacemos? Nos hace felices? Podriamos hacerlo diferente? Nos conduce a algún lado? Nos sirve para nuestro futuro? Pensamos en el futuro?. Cuántos de nosotros estamos dispuestos a soportar la autocrítica y la ajena?

La Matrix es inevitable y nos mantiene mentalmente “sanos”, en un área segura que nos deja hacer lo que hacemos todos los días, nos convierte en robotitos entregados a la rutina y al destino que nos ha tocado sin protestar. Hace que todo aquello que nos molesta, nos resbale. Fácil, bien fácil.

 

Bárbara

 

 

update 20/03/09: la generalización usada en este post no es más que un barato recurso literario para enfatizar los conceptos. (Gracias Luciano por la observación).

10 de marzo de 2009

Obsoletos a los 30?

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Ayer hablaba con una amiga y le preguntaba si tenía cuenta en Twitter. Me miró con cara de horror y me dijo “Que cosa????”. Traté de explicarle un poco de que se trataba pero no tuve éxito. Después le pregunte si conocía el Friend Feed y la manera de integrar todas las redes a las que uno estaba suscripto tales como Facebook, Flickr, Twitter, Google Talk, YouTube, el RSS, el Delicious, el Linkedin. Le pregunté si había podido integrar el Flickr con el Facebook y le conté que yo lo había podido hacer entre el FriendFeed y el Facebook lo que me permitía tener todas las redes conectadas y seguirlas desde un sólo lugar.

Una expresión de horror se dibujó en la cara de mi amiga. Yo traté de tranquilizarla y le dije que a mi también me costaba estar al día con estas cosas. El horror en ella tomó dimensiones mayores cuando empezamos a hablar del tema de los blogs y de las lecturas diarias para mantenerse al día en nuestra profesión.

A esta altura ya estabamos por cambiar el mate que teníamos en la mano por un vaso de whisky perfecto para ahogar las penas y habíamos caído en la cuenta de que sólo tenemos poco más de 30 años y de que hay un mundo tecnológico que avanza de manera avasalladora sobre nosotros y no hay mucho que uno pueda hacer para detenerlo.

Nosotros crecimos con los Playmóbil, jugábamos con los Lego, mirábamos La Pantera Rosa, el Correcaminos, He-Man y salíamos a andar en bici a la vereda de nuestro barrio. Eramos unos salames bárbaros en comparación con los chicos que vienen ahora. Las cosas van demasiado rápido a pesar de los intentos para que el tiempo se detenga y uno tenga más posibilidades de ponerse al dia.

Leer blogs, estudiar, entender cómo funciona esto de la Web 2.0, cómo se interconecta el mundo, la gente, la información. Enterarse de lo que hace el otro y saber qué queremos que el otro sepa de nosotros. Entender que hoy internet nos tiene casi esclavos a menos que uno decida ir a vivir  en el medio del Himalaya. Cuántos de ustedes se imaginan un día en Buenos Aires sin chequear mails? Sólo lo hacemos cuando nos vamos de vacaciones y la realidad es que nos cuesta mucho desconectarnos. Yo me sentí rara en Nepal buscando Wi-Fi con el Ipod. Una locura, no?

Y entonces me pregunto cómo es posible que si hoy no sos parte de Facebook no existas? Cómo es posible que ya no te pidan un teléfono de contacto para cuestiones laborales sino que sólo pregunten cuál es tu página web? Tan viejos estamos que a esta altura nos cuesta entender que es obligatorio tener un blog, un celular multimedia y una computadora? Tanto cambiaron las cosas que nos cuesta creer que un chico de 20 años nos pase por encima y nos haga sentir viejos?

Lo cierto es que con apenas 30 años, muchos estamos obligados a subirnos a este tren de la tecnología para no quedar fuera de mercado. Eso implica dedicar tiempo a leer (mucho) y estudiar, a mejorar cada día en lo que uno hace, a mantener la página web, a contestar mails, a escribir un blog, atender Facebook, Flickr, el lector de RSS, a usar un organizador de paginas web para que todo lo que leemos este organizado, a leer los diarios online, a leer, leer, leer...

Y con el resto de nuestras cosas cotidianas tales como atender la casa, hacer ejercicio, visitar a la familia, leer un libro, escuchar música, charlar con tu pareja, cuidar tu mascotas, lavar la ropa, cocinar, tener un hobby, viajar, conocer el mundo.., cómo hacemos? Hacia dónde vamos?

Saludos!
Bárbara.